El mundo rendido a los pies de Maradona

Libros
A un año de la salida del libro del ídolo máximo del fútbol argentino, Diego Armando Maradona, Penguin Random House se enorgullece en informar que “México 86. Mi mundial, mi verdad” ya fue publicado en Holanda, Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Francia y Finlandia. Y que los derechos se vendieron a estos otros países: China, Grecia, Japón y Portugal.
La historia del Mundial 86 contada desde adentro por el propio Maradona generó tanta expectativa entre editores de todo el mundo que fue uno de los libros del año en la prestigiosa Feria del Libro de Franckfurt, en Alemania.
A treinta años de la consagración en México 86, Diego Armando Maradona revisa y relata, con voz inconfundible, el momento más brillante de su carrera, cuando lideró al seleccionado argentino hacia un título del mundo que no se ha repetido hasta hoy. Mirada desde el presente, aquella hazaña histórica alcanza ribetes de leyenda: cómo lo logró, junto a sus compañeros, contra todo y contra todos, narrado en primera persona.

«Llegó la hora de contar las cosas como fueron. Aquel fue el verdadero campeonato del mundo de los argentinos: el más luchado, el más sentido y el más merecido. Pienso y hablo en presente de México 86 y se me ilumina la cara. Ese Mundial fue el momento más sublime de mi carrera. Éramos veintidós locos dispuestos a ir a la guerra, y logré instalar la idea de que jugar con la camiseta de la selección era lo más importante, aunque la guita la hicieras en un club europeo. Hace treinta años ganamos la Copa del Mundo, la última que levantó un seleccionado argentino, con 25 dólares de viáticos por día. Llegó también la hora de hablar más del plantel de jugadores y menos del planteo de Bilardo. Después del partido contra los ingleses, Valdano me dijo: ‘Diego, a partir de hoy, sos el mejor jugador del mundo’. Jugamos contra los ingleses después de una guerra en la que los chicos argentinos fueron a pelear en zapatillas: eso, los padres se lo contaron a sus hijos, y los hijos se lo contarán a sus hijos. Pasaron treinta años y lo siguen contando«.